A todos nos ha pasado que un día cualquiera nos levantamos y decimos «el día de hoy quiero cocinar algo rico», pero nos ponemos a pensar en qué, y terminamos viendo recetas de cosas que sin duda son ricas, pero a la vez pueden ser dañosas para nuestro cuerpo. Así que si hoy es uno de esos días en los que te levantaste con ganas de cocinar, ¡tenemos recetas super saludables para ti
1.Verduras asadas crujientes
Asar verduras es una de las formas más fáciles y seguras de cocinarlas. Enciende tu horno a 450°F (232°C). Pica tus verduras, las más duras (como zanahorias y papas) córtalas en pedazos más pequeños que las verduras blandas (como el brócoli y calabaza). Colócalas todas con un poco de aceite de oliva y sal kosher. Extiéndelas sobre una o dos bandejas para hornear. ¡No las amontones! Ásalas entre 30 y 40 minutos, o hasta que se vean bien y tengan buen sabor.
Aquí hay una receta básica para que comiences. Cuando las verduras estén asadas, puedes mezclarlas con un poco de pasta, con una ensalada, ponerlas en un sándwich o bien, comerlas solas.

2. Chili picante con frijoles
El chili estándar requiere de carne de res molida, pero la verdad es que tú no la necesitas. Los frijoles harán bien el trabajo de la proteína sin aportar nada de grasa saturada a la fiesta. Si quieres agregar carne, prueba una receta que utilice pollo o pavo. Y definitivamente prepara una cantidad suficiente pues el chili se congela muy bien.

3. Una frittata vegetariana rellena
Las frittatas son útiles en muchas ocasiones, incluyendo cuando tienes que hacer el desayuno para un gran número de personas pues puedes usar las sobras de vegetales y preparar un platillo que comerás durante días. Las frittatas pueden preparase con cualquier vegetal que tengas disponible, así que usa las recetas como una guía en lugar de seguirlas al pie de la letra. No estás obligado a usar queso (esta frittata de cebolla y papas no lleva queso), pero si lo usas, el queso de cabra es lo mejor porque tiene mucho menos calorías y grasas que otros quesos. Úsalo con champiñones y hierbas o con alcachofas y puerros.

4. Un saludable tazón de pasta
No le creas a nadie que te diga que la pasta no puede ser saludable. Claro que puede serlo. Y aquellos que se niegan a sí mismos el placer de comer pasta, no viven su vida al máximo. Primero, usa pasta integral porque al igual que el arroz integral, tiene más nutrientes y fibra. Segundo, agrega MUCHOS vegetales y algo de proteína saludable. Tercero, limita tus fuentes de grasas saturadas como crema, mantequilla, queso y carne con contenido graso.
Prueba este rigatoni integral con verduras asadas y piñones, o este linguini con camarones, aceitunas y tomates deshidratados. También puedes modificar tus recetas favoritas para hacerlas más saludables. Intenta preparar este fusilli con brócoli asado y la coliflor con fideos integrales con la mitad de pasta y queso y el doble de vegetales.

5. Pudín de chocolate bajo en azúcar
El chocolate… es… asombroso. No te prives, solo aprende a disfrutarlo de maneras más saludables que con una barra de chocolate «Snickers». El pudín de chocolate es la solución perfecta porque hay muchas maneras para que lo hagas (en secreto) y que sea bueno para ti. Prueba hacer este pudín de chocolate y aguacate cuando no dispongas de mucho tiempo, éstas tasas de chocolate espumoso si deseas engañar a alguien (o a ti mismo) para que coma tofu o bien un pudín de chocolate con semilla de chia y dátiles si estás buscando algo un poco a la moda.

¡Y recuerda! El hecho de que la comida sea saludable no significa que tenga que ser llena de verduras o desagradable al paladar. No te desanimes, tú puedes empezar a ser saludable
«El autoestima es tan importante para nuestro bienestar como las piernas para una mesa. Es esencial para la salud física y mental, y para la felicidad.»
-Louise Hart








